APARIENCIA GENERAL

El Collie debe seducir por su gran belleza, su digna e impasible actitud. Ninguna parte de su cuerpo ha de aparecer desproporcionado con respecto al conjunto. Su construcción está caracterizada Por la fuerza y la actividad; no debe mostrar pesadez ni de ningún modo tosquedad. La expresión es lo más importante y, evaluada en su conjunto, es el resultado del equilibrio perfecto y de la armonía entre el cráneo y la cara, el tamaño, la forma, el color y la correcta inserción de las orejas.

CARÁCTER Y APTITUD

Sus ojos almendrados con su característica mirada nostálgico y soñadora nos ofrecen ya de por sí una imagen certera de cuál es el carácter del Rough Collie, el más popular de la conocidísima familia formada por las cinco razas.

Más de compañía que de trabajo, hoy se nos presenta este perro como el clásico amigo de la familia y especialmente de los niños. Cuando la célebre Lassie se hizo mundialmente famosa a través de las películas de la década de 1950, aquellos relatos tiernos y conmovedores no eran más que formas de expresión que reflejaban el carácter habitual del Collie.

Sensible en externo, sigue conservando en el subconsciente las aptitudes de perro pastor, y aún no teniendo en general demasiadas ocasiones para demostrarlo, debido a su nueva ambientación fruto de la mano del hombre, sus reacciones, su integración en la familia y todo lo que marca en él su forma de actuar, corresponde sin duda a la de un perro pastor dotado de una capacidad especial.

Hay que conocer la raza a fondo para llegar a comprender su grado de inteligencia, que por supuesto está incluso más relacionada con la del perro de guarda que con la del pastor, con el que sin duda sigue vinculado. De disposición afable y amistosa, el Collie nunca debe ser nervioso ni agresivo.

Nuestro Collie será el primero en apreciar que nos sentimos tristes, pero sus reacciones estarán limitadas a que nos hayamos percatado de su captación de la realidad para que no nos sintamos solos.

Es un perro que necesita y quiere vivir por y para su amo, y le gusta participar en todo; si bien con los niños de casa se muestra amigo e indulgente, puede en cambio huir de los amigos de éstos, indicando, quizá, que es capaz de soportar por cariño lo que no hará simplemente por educación.

La mirada, que refleja su gran capacidad pensante, corresponde a su estado anímico; debido a ello mira a su amo en muchas ocasiones como tratando de entrar dentro de su mundo, y llega a dar la sensación de que vive totalmente nuestros problemas.

La atención que demuestra por todo aquello que lo rodea se pone en evidencia incluso por la forma de mirar a su alrededor: sus orejas erguidas, con un tercio aproximadamente caído hacia delante, le dan un porte, a la vez que distinguido, lleno de atención y concentración; parece como si de un radar se tratara, ofreciéndole una expresión característica en la que su atención rodeada de un encanto especial le da una mirada inteligente y cariñosa a la vez.

El Collie no es un perro altivo, ni de los que tienen en cuenta su belleza; se comporta con naturalidad, puede vivir, y sabe magistralmente hacerlo, con perros de otras razas, y no suele ser él el culpable de incompatibilidades de carácter, cuando éstas llegan a presentarse.

La verdadera imagen del Rough Collie la debemos centrar en la de un can agradable, de carácter conciliador, pero que no por eso renuncia a sus instintos de defensa, tanto de su amo como de él mismo. Entre los primeros ejemplares clasificados en las pruebas de trabajo, en varios países europeos, el Collie es quien en el periodo comprendido entre los años 1975-85 ha conseguido el galardón de Campeón en aquella especialidad, lo que puede llamar la atención a las personas que piensan que se trata de un perro en ocasiones falto de carácter.

La selección llevada a cabo a la hora de criar podrá ser decisiva en el producto, precisamente debido a que muchos criadores no saben aplicar unas normas determinadas en el momento de decidir cuál es el cruce idóneo, pues se limitan a seleccionar belleza e ignoran las aptitudes funcionales, la inteligencia, o bien el grado de agresividad, que pueden sumarse. En ocasiones llegan a ser nefastas las consecuencias derivadas de la ignorancia que con ello se demuestra. Ciertamente, si tomamos en consideración cualquier pedigrí de un Collie, en él aparecen las líneas de sangre y por tanto campeones -caso de que los hubiera-, pero al no existir advertencia o signo alguno que nos indique su carácter, tales datos quedan limitados al simple testimonio y en el mejor de los casos podemos llegar a saber el color o manchas principales de los progenitores, y lo más que lograremos certificar será la ausencia de consanguinidad.

Los conocimientos generales de genética, que se aplican en determinados países a través del club de raza correspondiente, han servido para mantener el carácter del Rough Collie en aquellos lugares donde ha existido un equilibrio conceptual entre lo que es belleza y lo que se debe entender por carácter; así, podemos conseguir en el Collie la polivalencia que poseen algunas de las grandes razas caninas: el perro amigo, o el perro de guarda, defensa y utilidad. Todo ello culminado en un único concepto respecto al carácter: el Collie, perro pastor; al menos, aquellos fueron sus orígenes.

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